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  Grulla blanca
 

Grulla blanca



La grulla blanca está en extinción. Considerada en la mitología oriental como símbolo de longevidad, nobleza y prosperidad, es una de las aves más raras del mundo. Y ahora se enfrenta a un nuevo peligro: los parques eólicos. Tom Stehn, coordinador de la Grulla Blanca del Servicio Estadounidense para Peces y Vida Silvestre, afirma que las compañías "quieren poner sus parques donde está el mejor viento, lo que coincide con el corredor migratorio de la grulla".

En EEUU, quedan 360 grullas blancas en libertad.

Conocida también como grus americana, es el ave más imponente de América del Norte (mide entre 1,5 y 1,65 metros). Su nombre, que en inglés sería grulla cantora, lo merece. Su sonido es como el de un trombón y se puede escuchar hasta en cinco kilómetros a la redonda. Como todas las aves migratorias, la grulla abandona las regiones frías para trasladarse a latitudes cálidas. Y cada día es más raro encontrarlas.

En 1845, había entre 1.200 y 1.400 grullas blancas vivas en EEUU. Desafortunadamente, los asentamientos humanos casi aniquilaron a esta majestuosa ave y, en 1941, sólo quedaban unas 15 grullas. Se han creado programas para protegerlas, como la cría en cautiverio, la inseminación artificial o la adopción cruzada -hembras de la grulla gris crían polluelos de blanca-. Desde entonces, la población aumentó a unas 360 aves en libertad y 150 en cautiverio.

Pero las aves emigran entre los pantanos de Texas y los territorios del noroeste de Canadá, una ruta que corresponde al corredor al que miran las compañías eólicas.

Tom Stehn explica que los grupos ecologistas y la industria mantienen conversaciones para encontrar una solución que beneficie a las aves y que permita aumentar la energía que se obtiene del viento. En 2006, la energía eólica brindó electricidad al 1% de los hogares estadounidenses. No obstante, la adopción de esta energía creció un 40% el año pasado y está previsto que continúe su avance en un 25% anual.


Una hermosa danza nupcial

Cuando dos grullas muestran interés por aparearse, realizan una danza que consiste en saltos muy vistosos. La relación puede formalizarse en horas, pero pueden pasar meses. Una vez que se unen, son inseparables; es muy probable que la pareja dure toda su vida.

La grulla blanca es un ave hermosa. Sus ojos redondos y sin pestañas miran con curiosidad su alrededor y ésta es la única parte de su cuerpo que mueve constantemente. Son aves de paso, pues sólo permanecen el tiempo necesario para alimentarse y descansar. No sólo vuelan enormes distancias, también a gran altura. Numerosos pilotos cuentan haber visto bandadas a casi 6.300 metros de altura.

Su reproducción es lenta. Sólo ponen dos huevos en el nido y sobrevive sólo uno en la mayoría de los casos, por eso es muy difícil su reproducción.


 
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